Actriz de gran belleza física, es -por su personalidad y la forma con que viene delineando su carrera- una de las jóvenes más interesante del cine estadounidense.
Hija de Emilio Diaz, cubano que trabajaba de capataz en una empresa petrolera, y de Billie, descendiente de alemanes, ingleses e indios americanos, tuvo a su favor una educación que combinó el desprejuicio juvenil de su madre con la calidez latina de su padre.
A los 16 años inició con éxito su carrera de modelo, que la llevó a trabajar en Japón y en Europa. Cuenta la leyenda que se presentó al casting de La máscara (The Mask), casi en broma, luego de encontrar una copia del guión en la oficina de su agente. El éxito de su debut se confirmó en La boda de mi mejor amigo, tras lo cual comenzó a involucrarse en proyectos menos comerciales y de menor presupuesto, como La ultima cena y Feeling Minnesota.
Loco por Mary (There's Something About Mary) la consagró como belleza angelical, atributo que no dudó en desechar para ser parte de otros proyectos independientes, no todos de igual calidad.