Descripta por los críticos como una cruza del clásico noir D.O.A. y Speed, este film cuenta casi en tiempo real las peripecias de un matón que, inoculado por sus enemigos con un extraño veneno, debe mantener su adrenalina fluyendo permanentemente para evitar que la toxina lo mate.
Jason Statham compone con mínimas variantes el rol de gángster duro que le dio cierta notoriedad en El transportador. Los directores Mark Neveldine y Brian Taylor, formados en el cine publicitario, mueven la cámara sin pausa.