El cineasta británico John Madden, recordado por Shakespeare apasionado, adapta una obra teatral del premiado dramaturgo estadounidense David Auburn que Gwyneth Paltrow ya había protagonizado sobre tablas y vuelve a liderar en la pantalla grande, donde fue nominada al Globo de Oro a la mejor actriz dramática por este rol.
Paltrow es la hija de un célebre matemático (Anthony Hopkins) con problemas mentales, recientemente fallecido, y enfrenta la sombría posibilidad de encontrarse ella misma a las puertas de la locura, mientras soporta el repentino regreso de su hermana y el asedio de un joven profesor (Jake Gyllenhaal) obsesionado con los papeles privados del científico muerto.