Secuela de Triple X, el film de acción de 2002 protagonizado por Vin Diesel y dirigido por Rob Cohen, la misma dupla de la exitosa Rápido y furioso. Pese al éxito en taquilla del episodio original, Diesel y Cohen se retiraron de esta segunda parte (este último se mantuvo solo como productor ejecutivo), lo que obligó a hacer cambios importantes en la historia y a encontrar nuevos protagonista (Ice Cube) y director (el neocelandés Lee Tamahori, de El amor y la furia y Telaraña).
La propuesta temática, sin embargo, es la misma: actualizar el prototipo cinematográfico de agente secreto alla James Bond, quitándole flema y dotándolo de estilo ultramoderno e inclinación por los deportes de riesgo. Samuel L. Jackson regresa en el papel de jefe y Willem Dafoe se suma, una vez más, como villano, tarea que ya ha desempeñado, por ejemplo, en Calles de fuego, Vivir y morir en Los Ángeles y El hombre araña.
El guión de esta segunda parte da por muerto a Xander Cage, el agente XXX original encarnado por Diesel, y la necesidad de un reemplazante lleva a Jackson a seleccionar a Darius Stone (Cube) un nuevo "renegado". La mayor novedad radica en que el malvado no pertenece a ninguna nación extranjera sino que se trata de un conspirador que intenta derrocar al gobierno de los Estados Unidos desde su mismo interior.