Un respetado dentista, felizmente casado y con tres hijas, entra en crisis cuando sospecha que su mujer lo engaña con otro. Angustiado, desarrolla un imaginario diálogo interior con uno de sus pacientes más fastidiosos para analizar la situación.
Esta comedia dramática dirigida por el talentoso pero irregular realizador Alan Rudolph, creador de clásicos independientes de los años 80 como El callejón de los sueños y Quédate conmigo, marca un regreso del cineasta a su mejor forma.
Inspirado en una historia breve de Jane Smiley, el guión de Craig Lucas -colaborador habitual del director Norman René- estuvo varios años en espera de un realizador tras la muerte de René en 1996. La elección de Rudolph es acertada, dada la inclinación de los tres creadores por las comedias dramáticas psicologistas y con ocasionales toques de fantasía.
La historia tiene un sólido apoyo en la interpretación del protagonista Campbell Scott, un actor que ya había trabajado con Lucas y René en Longtime Companion y con Rudolph en La señora Parker. A través de una inteligente elección de proyectos independientes -en los que ocasionalmente se involucra también como productor y director-, Scott ha ido construyendo una rica galería de personajes de apariencia normal pero complejos y conflictivos en su interior.