Biografía de Alejandro Magno con la cual el polémico director estadounidense Oliver Stone suma otra personalidad extrema y conflictiva a su galería de personajes reales e imaginarios.
Tras haber descripto a asesinos seriales, héroes de Vietnam, presidentes de los Estados Unidos y estrellas de rock, Stone exhibe en este relato las mismas irregularidades que definen el resto de su carrera, agravadas por el hecho de abordar esta vez una historia de dimensiones abrumadoras: cómo el joven heredero de un reino menor se embarcó hace 23 siglos en ocho años de batallas y miles de kilómetros de viajes para construir uno de los imperios más inmensos y efímeros.
Como es habitual, Stone se apoya en actores intensos como él: el irlandés Colin Farrell, sin embargo, luce demasiado razonable para encarnar la dualidad de héroe y tirano que hay en Alejandro. El film sugiere que Alejandro, como muchas figuras prominentes de la Antigüedad, tenía una sexualidad abierta y compleja, expresada en la edípica relación con su madre, interpretada por Angelina Jolie, y con su mejor amigo, encarnado por Jared Leto.
Sólido en las escenas de batallas, el film se vuelve confuso cuando intenta explicar los aspectos más privados de este complejo personaje.