En el Madrid contemporáneo, una joven deja a su novio por su mejor amigo, pero este a su vez no rompe con su propia pareja. Alrededor de ellos, otros personajes discuten, cantan y bailan sus confusas visiones personales sobre el sexo y el amor.
Esta comedia española tuvo un sorpresivo éxito de crítica y público en su país; recaudó casi 13 millones de euros, fue nominada a seis premios Goya -de los cuales obtuvo finalmente el de Mejor Sonido- y fue la candidata por España para el Oscar al mejor film en lengua extranjera, aunque finalmente no quedó entre las cinco nominadas.
Entre las razones del suceso se destaca el formato de comedia musical elegido por el ecléctico director Emilio Martínez Lázaro: los personajes interrumpen repentinamente sus diálogos para cantar y bailar éxitos del pop español de los años 80. Esta variante moderna del musical, con antecedentes recientes en obras de otros países como la estadounidense Todos dicen te quiero y las francesas Conozco la canción y 8 mujeres, implica alguna audacia en el panorama del cine español contemporáneo.
Por otra parte, el elenco reúne a algunos de los mejores actores españoles jóvenes, entre los cuales sobresalen Ernesto Alterio, Natalia Verbeke y Paz Vega.