En 1986, un hombre vuelve a la ciudad argentina de Rosario para reecontrarse con su hijo de 8 años, fruto de su noviazgo con una joven desaparecida durante la última dictadura militar de este país.
Al mismo tiempo, el protagonista se reúne con antiguos amigos y recapitula los últimos años de su vida, marcados por la persecución y la huída.
El director Héctor Molina retoma uno de los temas recurrentes de la filmografía argentina: la dictadura militar y los desaparecidos. Y, al igual que Kamchatka, estrenada poco tiempo antes, lo hace desde el costado de los sobrevivientes y los niños.
Tediosa y monótona en su desarrollo, recién hacia el final encuentra emotividad en el reencuentro del padre con su hijo.