El cine estadounidense visita por enésima vez la guerra de Vietnam, en esta oportunidad para recrear la primera batalla en tierra sostenida por los ejércitos de ambos bandos.
La trama se centra en el Teniente coronel Hal Moore, quien comandó las tropas que participaron de aquella batalla, donde muchos hombres perdieron su vida pero significó uno de los pocos triunfos americanos. Las cámaras vuelan entre un continente y otro para reflejar también la vida familiar de los soldados y, fundamentalmente, la penosa espera de sus esposas.
El film destila cierto patrioterismo que las últimas películas estadounidenses sobre el tema habían sabido evitar, aunque muestra a un Mel Gibson en buena forma y escenas de combate que nada tienen que envidiarle a Rescatando al soldado Ryan o La delgada línea roja.