Tres hombres mayores secuestran una locomotora del siglo XIX para evitar que sea trasladada a Hollywood, donde fue vendida por un empresario. Perseguidos por las autoridades, los ancianos recuperan con la aventura vitalidad e ilusiones pasadas, aunque la edad ha minado el carácter de todos.
Coproducción entre Uruguay, Argentina y España, este nuevo trabajo del uruguayo Diego Arsuaga propone varias metáforas: la venta de patrimonio nacional, la recuperación de las utopías, la solidaridad y la consecuencia del cierre de los ramales ferroviarios.
Ni su buena fotografía ni la presencia de experimentados actores como Federico Luppi, Héctor Alterio y Pepe Soriano alcanzan para sostener una trama despareja, con situaciones forzadas y diálogos poco creíbles.