Una bomba nuclear perdida durante años en territorio sirio reaparece en el mercado negro y va a parar a manos incorrectas: un grupo neo-nazi que pretende destruir con ella a una ciudad estadounidense y hacer creer a todos que Rusia está detrás del atentado.
El único hombre capaz de resolver el incidente es el viejo conocido agente de la CIA Jack Ryan, rejuvenecido en la piel de Ben Affleck tras haber sido encarnado por los ya mayores Alec Baldwin y Harrison Ford en películas anteriores (La caza al Octubre Rojo, Juego de patriotas, Peligro inminente), todas basadas en libros de Tom Clancy.
Demasiados personajes y una trama excesivamente compleja atentan contra este tecno-thriller "ayudado" en su repercusión por una circunstancia externa: su estreno se produjo con posterioridad al atentado a las torres gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.