El joven agente de la CIA Tom Bishop acaba de ser condenado a muerte en una cárcel china tras ser capturado en medio de una misión de espionaje no oficial. Para no complicar las relaciones entre Estados Unidos y aquel país, la CIA está dispuesta a dejarlo morir. Su protector en la fuerza, el veterano Nathan Muir, cumple su último día como agente y tiene solo 24 horas para evitar la ejecución.
Thriller de espionaje estructurado a partir de flashbacks que explican el contexto histórico de los personajes, entretenido, vertiginoso y sorprendente en su despliegue visual, aunque con escasa carnadura en su historia.
Dirigido por el irregular Tony Scott, el film es un vehículo para generar un duelo actoral –y un éxito de taquilla- entre un veterano y un joven que ya compartieron cartel varias veces: Robert Redford y Brad Pitt.