Quizás, junto a la Viridiana de Luis Buñuel, la película más polémica de la historia del cine español.
Pilar Miró, su directora y guionista, narra la historia de dos hombres que, en un pueblo conquense de 1913, son acusados del asesinato de un amigo. Torturados por la Guardia Civil hasta confesar el crimen, ambos son condenados a dieciocho años de cárcel. Mucho tiempo después se demostrará su inocencia.
El film se centra, sin embargo, en todo el proceso al que son sometidos los presos por parte de las fuerzas del orden, incluyendo algunas secuencias especialmente desagradables por su crudeza.
La por entonces joven democracia española no acogió demasiado bien una obra tan crítica con la mencionada institución, por lo que la película no pudo estrenarse hasta pasados unos años. Incluso Miró llegó a ser juzgada por un tribunal militar.
Más allá de estos avatares, El crimen de Cuenca es una obra más interesante por la polémica provocada que por sus méritos cinematográficos, que se ven perjudicados por sus evidentes efectismos.