Él es un músico frustrado que atiende un bar por las noches y ha dejado atrás un matrimonio y dos hijos. Ella, un ama de casa casada con un taxista y actriz en sus ratos libres. Aunque casi ni se conocen, todos los miércoles tienen puntuales encuentros sexuales, furiosos, intensos, (des)apasionados, anónimos...
La desesperante soledad de él pondrá fin a ese anonimato. Cansado, quizás por venganza, en busca de algo inexplicable, seguirá un miércoles a su amante para descubrir e intrometerse en su vida.
El realizador francés Patrice Chéreau dirige su primer film en inglés creando un urticante relato a partir de una novela y un par de cuentos del escritor británico de origen indio Hanif Kureishi, que inveitablemente remite a Último tango en París.
Historia de gente común, de clase trabajadora y sin brillos particulares, explora sus intimidades sin reparos, exigiendo a los actores (los premiados Mark Rylance y Kerry Fox) una entrega sin límites, especialmente en las escabrosas escenas de sexo, que debieron filmar sin dobles.
Chéreau filma de con la cámara en la mano, sin filtros y escasa luz, mientras suenan oscuras canciones de David Bowie y Nick Cave. Aunque controvertida y no unánimemente aceptada, la obra ganó varios premios, entre ellos el Oso de Oro en el importante Festival de Berlín.