Western centrado en la figura de un hombre áspero, solitario y de pasado turbio que regresa inesperadamente al seno de su familia en la búsqueda de su sobrina, secuestrada por los indios cuando niña y ahora convertida en integrante de una de sus tribus.
El enorme peso del pasado, el amor nunca expresado, la imponencia dramática del paisaje -el Monument Valley típico de las películas de John Ford-, la trágica ambigëdad del protagonista (John Wayne en uno de sus mejores papeles) y su innegable racismo son los elementos salientes de este film, probablemente el más representativo -y también uno de los más polémicos- de la obra del realizador.