El realizador John Ford regresa a la Irlanda de sus amores en esta historia de un boxeador norteamericano de origen irlandés que vuelve a su pueblo natal y se ve inesperadamente envuelto en un affair romántico con una chica del lugar, lo que provoca la ira del rudo hermano de la muchacha.
Tal vez la única película de Ford que se puede describir, básicamente, como una historia de amor, aunque también es una nostálgica mirada sobre el exilio y el regreso al hogar.
La prolongada secuencia final de la pelea entre John Wayne y Victor McLaglen, que recorren todo el pueblo matándose a golpes, es memorable.