Retrato tragicómico y grotesco de la decadencia moral de una familia italiana de clase baja.
El director Ettore Scola invierte el habitual tono afectuoso y agridulce con que el neorrealismo miraba en los años 50 y 60 a los pobres de Italia y entrega una obra de un humor negro y salvaje, con una gran actuación de Nino Manfredi como un corrupto jefe de familia. Scola ganó por esta película en Cannes la Palma de Oro al mejor director en 1976.