Una de las escasas adaptaciones cinematográficas de una obra de Jean Genet -en este caso una novela-, presenta un tratamiento que elude la dramatización e incursiona en el terreno de la pesadilla onírica.
La historia de un marinero francés que luego de diversas experiencias descubre su verdadera naturaleza homosexual se transforma en un relato de un helado erotismo en el que la negra poesía del escritor francés se diluye en medio de diálogos y decorados de una extrema artificiosidad.
Se trata de la última película del director alemán Rainer Werner Fassbinder, dueño de una obra tan corta como intensa.