Un americano exilado en París, con una profunda depresión por el suicidio de su esposa, sostiene con una joven a la que conoce casualmente una relación planteada en términos puramente sexuales, sin ningún otro aditamento.
Construido al servicio de Marlon Brando, el film desató numerosas controversias y censuras (en la Argentina estuvo prohibido bastante tiempo) y, para bien o para mal, fue notoriamente influyente sobre el cine de los años siguientes.
Las escenas de sexo entre ambos protagonistas son célebres, así como la música del film, a cargo del argentino Leandro "Gato" Barbieri.