Un atormentado profesor de literatura se enamora secretamente de una niña-adolescente de actitud provocativa y llega a casarse con la madre de la chica para mantenerse cerca del objeto de su obsesión.
Segunda adaptación de la célebre novela de Vladimir Nabokov -que ya había sido llevada al cine por Stanley Kubrick en 1962-, fue considerada por la crítica como un intento fallido de Adrian Lyne, director criticado a menudo por su visión frívola y maniquea del sexo en films como Nueve semanas y media y Atracción fatal.
Sin embargo, muchos especialistas rescataron la compleja estructura narrativa de la película -expuesta en "flashbacks" (saltos hacia atrás en el tiempo) y acompañados por la voz "en off" del protagonista-, la dirección de arte -con un expresivo uso del claroscuro- y las interpretaciones del terceto protagónico: Jeremy Irons como el profesor Humbert Humbert, Melanie Griffith como su esposa y Dominique Swain como la adolescente Lolita.
También se puede preferir la interpretación de Frank Langella a la de Peter Sellers en la primera versión de Stanley Kubrick. Tal vez lo más sorprendente del film sea el tono contenido de la narración, bastante distinto al de las otras películas del realizador, aunque desbordado hacia el final.
El tema central de la película, cercano a la pedofilia, le causó problemas de censura a Lyne a la hora de estrenarla en los Estados Unidos, tal como le sucedió a Kubrick 35 años antes.