Gabriel Shear es un espía carismático que pretende tener acceso a los mucho millones de dólares ilegales que posee el gobierno de los Estados Unidos. Como solo no puede, arrastra consigo a un hacker rehabilitado que no quiere reincidir, pero se ve obligado a hacerlo por oportunas cuestiones familiares que no le dejan escapatoria.
Esta historia es el punto de partida para un thriller moderno, energético, de estética estilizada y calidad publicitaria que la crítica de Estados Unidos atacó con inusitada violencia por su falta de ideas y terminó por convertir en un fracaso.
Las figuras reunidas por el cineasta Dominic Sena -quien ya había mostrado su gusto por el "thriller fashion" en su debut en la dirección, Kalifornia- son interesantes -John Travolta, el ascendente Hugh Jackman, Don Cheadle, Sam Shepard- pero no lograron torcer el destino del film.