Ted Kramer debe empezar a ocuparse de su pequeño hijo cuando su mujer, cansada de soportar su intenso ritmo de trabajo, decide abandonarlos. Cuando al tiempo ella regresa con intenciones de pedir la custodia del niño, este ya no quiere separarse de su padre.
El film sigue la relación del pequeño con su progenitor, que comienza con bronca, peleas e inconvenientes propios de la vida diaria y termina en un vínculo entrañable.
Al mostrar el divorcio desde el punto de vista masculino, la película se convirtió en un símbolo para muchos padres. Fue un notable éxito de público y obtuvo cinco Oscar en 1980, entre ellos, el de mejor película, mejor actor y mejor actriz de reparto a la por entonces ascendente Meryl Streep.