Charlie es un joven que se las arregla por su cuenta desde la adolescencia. Al morir su padre, descubre que tiene un hermano mayor autista (Raymond), internado en una clínica psiquiátrica, a quien su progenitor le dejó toda su fortuna.
Charlie decide retirar a su hermano de la institución para quedarse con el dinero, pero tendrá que compartir junto a él un largo viaje en el que el joven descubrirá algunas capacidades de su hasta ahora desconocido familiar.
El film -el primer papel "serio" de Tom Cruise- le permitió a Dustin Hoffman ganar su segundo Oscar como mejor actor (el primero fue en 1980 por Kramer vs. Kramer) y confirmarlo como uno de los más grandes intérpretes de Hollywood. Además, fue la primera película en de la dupla Hoffman y Levinson, quienes volvieron a trabajar juntos en Sleepers (1996), Mentiras que matan (1997) y Esfera (1998).