Las intrigas políticas que llevaron al trono a Elizabeth I de Inglaterra son el eje central del film, con el que se vuelve a recuperar la figura de una de las monarcas más importantes y poderosas que tuvo ese país.
Con una reconstrucción histórica y un vestuario impecable, la película no deja de lado la historia de amor entre una cándida reina y el conde de Leicester, así como, al mismo tiempo, muestra la transformación de una joven monarca en una experta y avezada política.
En la entrega de los Oscar de 1999 hubo una particularidad. Cate Blanchette estaba nominada en la categoría Mejor actriz por su papel de la reina en este film, mientras que Judi Dench competía como Mejor actriz de reparto por el mismo papel, pero en Shakespeare apasionado.
Elizabeth I fue una de las reinas que más veces fue representada en el cine. Desde Bette Davis hasta Claudette Colbert, pasando por Miranda Richardson y Glenda Jackson, se calzaron la corona de la denominada "Reina virgen".