Ubicada en un suburbio de Nueva York de 1942, la acción narra las aventuras desopilantes y conmovedoras de una familia cuyos miembros soportan la convencionalidad de sus existencias inyectándoles una intensa dosis de fantasía, en este caso proporcionada por la radio.
La mirada nostálgica de Woody Allen a la época dorada de la radio resulta uno de los films más personales del prolífico director que, esta vez, decidió quedarse detrás de las cámaras.
Segmentos de verdaderos programas de radio y de publicidades de la época, además de algunas entrevistas a celebridades de ese medio, se suman a este film que homenajea a la cultura popular de los Estados Unidos.