En 1950, a cinco años del fin de la Segunda Guerra, aún persisten sentimientos antijaponeses entre los estadounidenses. Por eso, cuando un pescador del estado de Washington es encontrado muerto, rápidamente el sospechoso pasa a ser un miembro de la comunidad japonesa local.
La película, protagonizada por Ethan Hawke, narra el juicio y explora los recuerdos del acusado -incluido un romance de juventud- a partir de flashbacks y otros recursos narrativos que intentan reproducir las muchas capas de la novela original en la que se basa.