Un hombre viejo y fracasado vive rodeado de sus futuros herederos. Asqueado de ellos y de su propia existencia, ya no siente deseos de vivir. Todo cambia, sin embargo, cuando llega a su vida Rosita, una bella joven con poderes psíquicos.
Pese a tratarse de una opera prima, la película esta narrada con madurez, es medida en la inserción de elementos sobrenaturales -más allá de un final algo desbordado- y tiene una notable actuación de Federico Luppi, caracterizado como un hombre mucho mayor de lo que era en ese momento.
El debutante en la dirección es César D'Angiolillo, montajista de decenas de films argentinos. La obra también marcó la consagración en cine de Inés Estévez, galardonada con varios premios por esta actuación.