Una joven peluquera -atea y amante de las fiestas- muestra en su cuerpo signos del "estigma", las heridas sufridas por Cristo en la cruz. Un cura enviado por el Vaticano para investigar el fenómeno comienza a entender sus causas y a dudar del dogma que su religión mantuvo durante 2000 años.
Aunque aquí, como en El exorcista, el diablo no mete la cola, los parecidos con ese film son bastantes. Desde su afiche de presentación hasta algunos síntomas de la protagonista -que habla con una voz que no es la suya y escribe en un idioma antiguo-, la película quiso aprovechar el fin de siglo para retomar el tema del anticristo.
Billy Corgan, líder del grupo de rock The Smashing Pumpkins, compuso la música del film.