En plenas vacaciones en un campo, un chico se hace amigo del hijo del capataz del lugar. La amistosa relación de ambos entra en crisis cuando el abuelo estanciero le regala un caballo a su nieto.
El film integra una trilogía, junto a "La guerre des tuques" (1985) y "Bach et Bottine" (1987), ambas no estrenadas en la Argentina y dirigidas por el realizador canadiense André Melançon.