El enfrentamiento entre el cura de un pequeño pueblo italiano que considera al sitio un antro del pecado y el propietario del cine local es el sostén de este film de Ettore Scola que se inscribe en la lista de películas que declaran abiertamente su devoción por el cine como espectáculo.
La historia recorre dos décadas en la vida del propietario de la sala, su relación con su amante y con el proyectorista del cine, en un relato narrado en flashbacks.