En otra de sus incursiones dramáticas y fantasiosas sobre personajes femeninos, Woody Allen presenta a una insatisfecha ama de casa que tras muchos años de matrimonio con un próspero industrial trata de encontrarse a sí misma.
Confundida, recurre a un mentalista oriental que, gracias a sus hierbas mágicas, obtiene notables resultados en la personalidad de Alice y le da notables poderes.
Probablemente, se trate de la película en la que la influencia de Mia Farrow sobre el cine de Allen -por entonces su pareja- llegó a la máxima expresión.